viernes, 30 de julio de 2010

Aptitud y Actitud para animarse a avanzar

Casi sin proponérselo, casi sin prestar demasiada atención, su potencial creativo y artístico comenzaba a advertirse. Empezaba a manifestarse su talento. Tomando en cuenta esta habilidad especial ya desde su niñez, comenzó a tomar clases de dibujo en su juventud y más adelante amplió su formación perfeccionándose en diversos estilos y técnicas.

En los grupos de estudio de los cuales formaba parte solía distinguirse por la extrema concentración y la manera única de abocarse a cada tema…de a uno por vez, con una capacidad de abstracción que le permitía perfeccionar cada técnica deteniéndose en cada aspecto y en cada detalle, hasta agotar todas las miradas, hasta exprimir al máximo su potencial. Se había impuesto una idea en su época de estudiante: “Un tema de estudio tiene dos motivos para ser dejado de lado, que uno agote al tema o que el tema lo agote a uno”

¿Qué es mirar?

La base de todo buen artista radica en saber mirar, en desarrollar la capacidad especial de la paciencia y el sosiego para dedicar largas horas a la observación. Más aún, podemos decir que afinar la percepción visual es una forma de vida: uno no elige cuándo mirar, ni dónde mirar, uno observa el mundo que lo rodea, porque esa es su forma de vida. En todo momento, en todo lugar, en cada instante, en cada espacio en que se encuentre, un artista va absorbiendo los matices y colores de su entorno, las luces y las sombras que lo rodean, las formas y las figuras en las que se mueve a diario. Todo eso queda grabado en su retina, todo eso permanece latente en el imaginario creativo de un artista, porque luego, en algún otro día, en algún otro mes o año esa energía explotará y saldrá a la luz desafiando el blanco de la tela. Así nacen las grandes obras, aquellas que no pierden vigencia, aquellas que siempre tienen algo para decirnos, aquellas que no dejan de movilizarnos cada vez que decidimos mirarlas. Porque una gran obra es una herramienta para construir sentidos y porque todos nosotros como espectadores estamos llamados a decodificar y re-construir esos múltiples sentidos.

¿Te has permitido alguna vez dialogar con una obra de arte? ¡Animate!, esta es la propuesta de hoy, para eso traemos por primera vez a este blog una obra de Guillermo Pena:


obra en su 1º instancia

Obra retrabajada

lunes, 19 de julio de 2010

Con una sensibilidad especial en su ADN

Podemos conocer a un artista por sus obras, por su trabajo o por su trayectoria. Pero nosotros creemos que mucho más intenso e interesante puede ser conocer a un artista por sus pensamientos y a través de sus palabras. Por eso, emprenderemos un diálogo con la intención de que se transforme en una charla cada vez más profunda y abierta, en la cual todos están invitados a participar y en la cual todos podemos aprender.

Guillermo Pena, con la sencillez de quienes saben muy bien donde están parados y hacia donde quieren dirigir sus pasos, nos abrió un espacio en su vida para que podamos comenzar a compartir junto a él no solo su arte sino también su pensamiento y su particular forma de mirar lo que nos rodea.

Este diálogo que hoy comienza, continuará con variados encuentros, en los cuales pretendemos descubrir y re-descubrir el arte, encontrarnos y re-encontrarnos con la creatividad.

Desde el primer momento hasta el final de la conversación, Guillermo Pena mantiene su ritmo pausado y analítico para hablar, su discurso tiene un ritmo propio, no pronuncia palabra que no haya sido producto de un previo pensamiento. Planificación y ejecución. Pasos y objetivos. Emprendimientos y metas. Así es la vida de este personaje que, como iremos descubriendo, transita por el mundo con la fuerza de sus ideas, sosteniéndose con sus convicciones, relacionándose con su entorno a través de sus valores.

La vida de un artista es diferente y especial desde el vamos. En la niñez, aún cuando ni siquiera él mimo había descubierto cuál era su vocación, su espíritu crítico y su personalidad analítica indicaban que un personaje único se encontraba latente. Allí en el barrio porteño de su infancia, en el seno de una modesta familia, el artista que latía dentro suyo se hacía presente con interrogantes y planteos que marcaban sus días de niño. Entre sus amigos muchas veces lograba convertirse en un referente, para él cada aspecto de la vida merecía una reflexión ¿existe algo más allá de lo inmediato? ¿podemos encontrar algo más allá de lo efímero de nuestras actividades cotidianas?. Pequeño en apariencia pero ilimitado en su pensamiento, Pena sintió siempre que necesitaba ir en búsqueda de un nuevo sentido…más adelante descubriría que en sus propias manos estaba la habilidad de soñar y crear nuevos significados…